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La historia de Eric y el poder de aprender a leer

Durante mucho tiempo, Eric enfrentó un desafío que condicionaba su experiencia en la escuela. No poder leer con fluidez hacía que los exámenes fueran difíciles, que participar en clase le generara inseguridad y que, muchas veces, se sintiera diferente a sus compañeros.

Hoy, con 13 años, su realidad es otra. Gracias al proyecto de nivelación de la lectoescritura del Programa Limpio Sur, Eric lee con fluidez, escribe sus propios textos y participa con confianza en actividades que antes evitaba. Su historia demuestra cómo una enseñanza adaptada a las necesidades de cada estudiante puede transformar mucho más que un aprendizaje académico.

Aprender a su propio ritmo

Cuando Eric ingresó al proyecto, ya reconocía sílabas y podía leer palabras de forma básica. A partir de esa evaluación, comenzó a trabajar en el nivel que respondía a sus necesidades, fortaleciendo progresivamente su comprensión y fluidez lectora.

«Eric trabajó en el nivel 2, donde ya sabía silabear, pero necesitaba profundizar su lectura. Este año ya está en el nivel 3, con una lectura mucho más fluida», explica su docente, Blanca Ferreira.

Durante el proceso realizó ejercicios de lectura creativa, lectura de textos breves y dictados que le permitieron desarrollar nuevas habilidades de manera gradual. «Leíamos textos cortos e hicimos algunos dictados, y ahí empecé a mejorar», recuerda Eric.

Ese avance también se reflejó en su escritura. «Ya empieza a escribir y a producir sus propios textos, algo que antes le costaba», destaca la docente.

Un cambio que va más allá del aula

Para Eric, aprender a leer significó mucho más que mejorar sus calificaciones: «Antes yo pasaba por un momento difícil porque, cuando había exámenes, no sabía leer y tenía que preguntar. Ahora ya puedo, ya sé leer, y eso me facilita todo».

Pero la transformación más importante fue otra. «Me siento feliz porque ahora ya no me siento más diferente como antes», expresa con emoción.

Su madre, Liza Duarte, también acompañó de cerca este proceso y recuerda cuánto cambió su hijo. «Antes no leía nada, no podía distinguir las palabras. Mejoró muchísimo y estoy sumamente feliz y contenta por eso», comenta, feliz.

La profesora Blanca Ferreira destaca que el cambio también fue visible en la seguridad con la que Eric comenzó a desenvolverse en distintos espacios: «Él era tímido y le costaba leer. Este año marcó una gran diferencia: participa en la iglesia haciendo las lecturas de la liturgia y hoy sobresale justamente en aquello que antes le resultaba más difícil: leer frente al público».

Con orgullo, Eric resume ese recorrido en pocas palabras: «Ahora puedo leer fluidamente. Mi mamá se siente muy orgullosa».

Historias como la suya reflejan que aprender a leer no solo abre las puertas al conocimiento. También fortalece la autoestima, la participación y la confianza para afrontar nuevos desafíos, demostrando que, cuando cada estudiante recibe el acompañamiento que necesita, las oportunidades de aprender y crecer se multiplican.

El Programa Limpio Sur es una iniciativa de Children Believe Paraguay, implementada en alianza con Fundación Alda, con el apoyo del Fondo de Taiwán para la Niñez y las Familias (TFCF).

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