La primera infancia no se educa entre cuatro paredes. Se educa en todo lo que la rodea: en la plaza donde juegan las niñas y los niños, en lo que comen en casa, en las charlas que escuchan de fondo sin que nadie se lo proponga. La escuela y la familia son pilares fundamentales, sí, pero ningún pilar sostiene un techo por sí solo.
Esta idea, que puede sonar abstracta, ya se traduce en gestos concretos en las comunidades donde implementamos el proyecto Mitã Arandu: familias que se acercan a participar en talleres, docentes que siguen formándose, escuelas que trabajan juntas. Toda una comunidad aportando, cada una desde su lugar, para construir mejores oportunidades para niñas y niños. Ese es el motor del cambio.
Una tradición que no empieza de cero
Sostenerse en comunidad no es una idea nueva en Paraguay. La minga, el techakuaa*: esas formas de trabajo conjunto atraviesan generaciones, y esa costumbre de cuidarnos entre comunidades sigue viva hoy en las escuelas de Abaí y San Juan Nepomuceno.
¿Y cómo se ve, en la práctica, una comunidad que acompaña? Una tarde donde alguien se sienta a conversar sobre cómo corregir sin gritar. Una charla sobre por qué el juego no es una pérdida de tiempo. Una idea compartida para armar una merienda saludable con lo que hay a mano. Son gestos cotidianos que, sin embargo, sostienen algo mucho más grande.
Una familia puede sentirse sola frente a los desafíos de criar y educar. Pero cuando encuentra otras casas, otras manos, otra gente que acompaña, el camino cambia.
Una promesa que se sostiene entre todas y todos
Ser comunidad es una promesa: decirle a cada niña y a cada niño que, pase lo que pase en su casa, en su aula o en su día, hay todo un pueblo construyendo su futuro. Y esa promesa, cuando se sostiene en comunidad, no se rompe.
Por eso, en Mitã Arandu creemos en la construcción de un legado que va más allá del proyecto: el desarrollo de niñas y niños depende de una red de personas que se sostienen entre sí, y esa red ya demostró que puede seguir funcionando.
Mitã Arandu es un proyecto de Children Believe Paraguay en alianza con ChorogUsan for Children y financiado por Koica, en asocio con Fundación Alda y en articulación con el Ministerio de Educación y Ciencias.
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* Techakuaa es la capacidad de «saber ver»: observar con atención, comprender la realidad más allá de lo evidente y reconocer las necesidades, emociones y circunstancias de las personas para actuar de manera consciente, respetuosa y solidaria. No se limita al conocimiento intelectual, sino que implica sensibilidad, discernimiento y disposición para hacer el bien antes de que alguien lo pida.