«Antes no había juguetes». «Ahora tenemos un parquecito». «Nuestra clase es linda y cómoda». Para las niñas y los niños del Nivel Inicial, los cambios en su escuela no se miden en metros cuadrados ni en cifras de inversión; se sienten en los lugares donde juegan, aprenden, imaginan y comparten cada día.
Eso quedó reflejado en un recorrido muy especial realizado junto a Raquel, una de las participantes del proyecto Mitã Arandu, quien conversó con sus compañeras y compañeros para conocer cómo viven las transformaciones que llegaron a sus escuelas.
Escuelas pensadas para aprender y disfrutar
Las respuestas fueron tan espontáneas como reveladoras. Ruth recordó cómo era su escuela antes: «Tenía los baños de madera. El techo estaba agujereado». Hoy, en cambio, destaca con entusiasmo que cuentan con baños renovados, pizarrones, juguetes, decoraciones, mobiliario adaptado y un parque donde jugar.
Luan también percibe la diferencia: «Ahora tenemos el espacio más grande, las sillas nuevas, las mesas, el baño más lindo. Ahora es más divertido venir. Da gusto jugar en el parquecito».
Detrás de esas palabras hay un proceso de mejora que comenzó en 2024 y que busca garantizar entornos seguros, estimulantes y adecuados para el desarrollo integral de la primera infancia en 16 escuelas de Abaí y San Juan Nepomuceno.
Como parte del proyecto, fueron construidas dos nuevas aulas, refaccionadas 16 aulas existentes, construidos 14 nuevos baños y realizados trabajos de mantenimiento en otras 28 aulas. Además, las instituciones recibieron mobiliario diseñado para el Nivel Inicial, juegos didácticos, libros de cuentos, equipamiento informático y materiales pedagógicos que enriquecen las experiencias de aprendizaje.
Invertir en la primera infancia también es transformar el presente
Las mejoras en infraestructura y equipamiento van mucho más allá de renovar lo construido. Cada aula más cómoda, cada libro, cada juego y cada espacio recreativo crean mejores condiciones para que niñas y niños aprendan, desarrollen su creatividad, fortalezcan sus habilidades y disfruten plenamente de esta etapa tan importante de sus vidas.
Al finalizar el proyecto, más de 650 niñas y niños del Nivel Inicial habrán sido beneficiados con entornos educativos fortalecidos, acompañados por docentes capacitados y familias más involucradas en su desarrollo.
Cuando una niña dice que ahora «da gusto venir a la escuela», o un niño cuenta que por fin tiene un lugar donde jugar y aprender, queda claro que invertir en la primera infancia significa construir oportunidades que pueden acompañarlos durante toda la vida.
Mitã Arandu es un proyecto de Children Believe Paraguay en alianza con ChildFund Korea y financiado por Koica, en asocio con Fundación Alda y en articulación con el Ministerio de Educación y Ciencias.
