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Del reciclaje al juego que crea vínculos

No hace falta un juguete costoso para despertar la imaginación de una niña o un niño. A veces basta una caja de cartón, unas tapitas, algunas hojas secas y, sobre todo, la disposición de un adulto para imaginar, crear y jugar.

Con esa premisa, el proyecto Mitã Arandu desarrolló a lo largo de mayo 16 activaciones comunitarias en escuelas de Abaí y San Juan Nepomuceno, donde 384 madres, padres, abuelas, abuelos y cuidadores participaron en una campaña de elaboración de juguetes utilizando materiales reutilizables y elementos de la naturaleza.

Cada encuentro combinó momentos recreativos con niñas y niños del Nivel Inicial y talleres prácticos donde las familias descubrieron cómo transformar objetos cotidianos en recursos para jugar, aprender y compartir tiempo de calidad.

El mejor juguete también es el tiempo compartido

Más allá de aprender a fabricar juguetes, las familias reflexionaron sobre el valor del juego como una oportunidad para fortalecer los vínculos y acompañar el desarrollo de la primera infancia.

«Lo que yo quiero rescatar es eso: el tiempo, que es muy difícil darles a los chicos. Jugar con las criaturas es algo que nos sana, nos recarga», expresó Ana María Reyes, una de las madres participantes.

Para Elsa Escobar, abuela de uno de los niños, la experiencia también representó un aprendizaje personal. «Muchas cosas aprendí de esto. A nosotros nunca nos enseñaron estas cosas, pero ahora sí. Es como que me desperté. Me gustó también el tema del reciclaje; ahora ya voy a hacer juguetes con mi nieto», comentó.

Los talleres también despertaron el interés de las familias por incorporar estas prácticas en sus hogares. Jinlee Kim, vicedirectora país de Koica, destacó la sencillez y utilidad de la propuesta: «Fue muy interesante para nosotros como padres. Tengo un niño y creo que fue muy fácil aprender cómo hacer juguetes en casa usando materiales que uno ya tiene».

Comunidades que aprenden y participan juntas

Además de promover prácticas sostenibles mediante la reutilización de materiales, las jornadas reforzaron el papel de las familias como protagonistas del proceso educativo de niñas y niños.

«Compartimos con los padres y las madres herramientas sobre cómo crear vínculos a través del juego y construyendo sus propios juguetes», explicó Lourdes Benítez, facilitadora de los talleres.

Ese compromiso también fue percibido por las comunidades educativas. Freddy Duarte, director de la escuela Gobernador Lázaro de Rivera, señaló que la iniciativa permitió demostrar que objetos cotidianos «pueden convertirse, con un poco de magia, en materiales para compartir y aprender jugando en familia».

Por su parte, Alba Riveros, directora de la escuela Sagrado Corazón de Jesús, destacó un cambio que trasciende la actividad: «Ahora las madres vienen más a la escuela, preguntan por sus hijos y muestran más interés por su educación».

Porque cuando las familias descubren que el aprendizaje también puede construirse jugando, no solo nacen nuevos juguetes. También se fortalecen los vínculos, la participación comunitaria y las oportunidades para que niñas y niños crezcan en entornos donde aprender y compartir van de la mano.

Mitã Arandu es un proyecto de Children Believe Paraguay en alianza con ChorogUsan for Children y financiado por Koica, en asocio con Fundación Alda y en articulación con el Ministerio de Educación y Ciencias.

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