¿Y si, ante una dificultad para aprender, en lugar de preguntarnos qué le pasa a la persona comenzamos por preguntarnos qué barreras existen en el diseño? Este cambio de perspectiva fue uno de los principales aprendizajes del taller sobre Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), desarrollado junto a Jennifer Levine, directora de Aprendizaje Profesional de CAST, con la participación de 15 integrantes de distintas áreas de Fundación Alda.
El 9 de septiembre, integrantes del equipo de Fundación Alda participaron del taller «Introducción al Diseño Universal para el Aprendizaje», un espacio de formación y reflexión orientado a conocer los fundamentos del DUA y explorar cómo este enfoque puede contribuir al diseño de experiencias educativas más inclusivas.
La jornada estuvo facilitada por Jennifer Levine, directora de Aprendizaje Profesional de CAST, organización referente en el desarrollo y promoción del Diseño Universal para el Aprendizaje. Desde su rol, Levine trabaja en el diseño y desarrollo de procesos orientados a la implementación del DUA en instituciones y sistemas educativos.
La variabilidad es la norma
Uno de los conceptos centrales abordados durante el encuentro fue que las personas no aprenden, comprenden, participan ni expresan lo que saben de una única manera. La variabilidad humana no constituye una excepción que deba resolverse posteriormente, sino una realidad que puede anticiparse desde el momento mismo de diseñar una experiencia educativa.
Desde esta perspectiva, el DUA propone desplazar la mirada desde las supuestas limitaciones de quien aprende hacia las barreras que pueden estar presentes en los entornos, las actividades, los materiales o las formas de enseñar.
Durante el taller, por ejemplo, se analizaron situaciones en las que una dificultad podría atribuirse inicialmente a un estudiante —como no poder permanecer quieto durante una explicación— para luego reformular la pregunta: ¿qué podría modificarse en la experiencia para que esa característica no se convierta en una barrera para aprender?
Este principio forma parte del enfoque promovido por CAST: el DUA busca diseñar de manera proactiva experiencias que anticipen la variabilidad y reduzcan barreras, en lugar de situar el problema como un déficit de quien aprende.
Anticipar las barreras desde el diseño
Esta mirada implica también pasar de reaccionar ante las dificultades a planificar considerando la diversidad desde el inicio.
A través de ejercicios, preguntas de reflexión y situaciones cotidianas, las y los participantes exploraron un proceso sencillo para llevar esta idea a la práctica: establecer metas claras, anticipar posibles barreras y diseñar distintas opciones para alcanzar esas metas.
Un aspecto especialmente relevante fue diferenciar el objetivo de aprendizaje del medio utilizado para alcanzarlo o demostrarlo. Si el objetivo, por ejemplo, es comprobar que una persona comprendió determinado contenido, exigir necesariamente una única forma de expresarlo puede introducir una barrera que no forma parte de aquello que realmente se busca evaluar.
Por eso, establecer objetivos claros permite ofrecer distintos caminos sin disminuir las expectativas de aprendizaje. CAST señala precisamente que las metas deberían, cuando sea posible, diferenciarse de los medios para alcanzarlas, permitiendo múltiples vías para demostrar el aprendizaje.
El DUA organiza estas posibilidades alrededor de tres grandes dimensiones: compromiso, relacionado con la participación, la motivación y la pertenencia; representación, vinculada con las distintas maneras de acceder y comprender la información; y acción y expresión, que contempla diferentes posibilidades para interactuar, comunicarse y demostrar lo aprendido.
Una mirada que puede atravesar nuestro trabajo
La participación de integrantes de distintas áreas de Fundación Alda permitió abordar el DUA más allá de su aplicación estrictamente pedagógica.
Pensar en la variabilidad, anticipar barreras y ofrecer distintas posibilidades puede enriquecer el diseño de actividades educativas, materiales, procesos de acompañamiento e incluso la manera en que comunicamos información a diferentes públicos.
Para una organización que trabaja junto a estudiantes, docentes, familias y comunidades con realidades diversas, esta perspectiva plantea una pregunta especialmente relevante: ¿cómo podemos diseñar desde el inicio para que más personas puedan acceder, participar, comprender y expresarse?
La formación permitió así incorporar nuevas herramientas para seguir revisando nuestras propias prácticas y enriquecer las experiencias que desarrollamos en los programas y proyectos de Fundación Alda.
Porque avanzar hacia una educación más inclusiva no consiste solamente en realizar adaptaciones cuando aparece una dificultad. También implica anticipar la diversidad y convertirla, desde el propio diseño, en un punto de partida.
Agradecemos a Jennifer Levine por acompañarnos en este espacio de aprendizaje y reflexión y por acercar al equipo nuevas herramientas para seguir transformando vidas con educación.