Uno de los momentos más significativos del Foro Mitã Arandu fue el espacio dedicado a escuchar las experiencias de quienes viven la educación inicial en el día a día: docentes, directivos, equipos técnicos y facilitadores que, desde distintos rincones de Caazapá, han sido protagonistas del proceso de transformación impulsado por el proyecto.
A través de sus testimonios, las y los participantes compartieron aprendizajes, desafíos y cambios concretos observados en las comunidades educativas de Abaí y San Juan Nepomuceno.
Transformaciones que se viven en las escuelas
Para Ninfa Cáceres, directora de la Escuela Básica n.º 5145 Mcal. Francisco Solano López, de Abaí, Mitã Arandu representó la primera experiencia de proyecto educativo que recibió su institución en 37 años. Recordó con emoción el entusiasmo de las familias tras los talleres de nutrición y el impacto que generó la llegada de materiales didácticos y mobiliario para el Nivel Inicial.
Por su parte, la técnica de Supervisión Pedagógica Celsia Benítez Ullón destacó que el proyecto logró llegar a escuelas donde el acompañamiento era más necesario, construyendo procesos de formación vinculados a las realidades concretas de las comunidades.
La docente Antonia Duarte recordó especialmente la alegría de niñas, niños y familias al recibir nuevos recursos para el aula, señalando que el proyecto también le permitió redescubrir el valor de su rol como educadora y explorar nuevas maneras de enseñar.
Aprender en comunidad
Las experiencias compartidas coincidieron en un mismo mensaje: las transformaciones educativas son más sostenibles cuando se construyen de manera participativa y responden a las necesidades reales de las comunidades.
Las y los facilitadores del proyecto resaltaron igualmente el valor de los espacios de formación docente y del intercambio entre pares. Según Tomás Bogarín, las capacitaciones generan un efecto multiplicador, ya que el aprendizaje adquirido por una persona se expande a través de la colaboración y el acompañamiento entre docentes.
Estos testimonios evidenciaron que fortalecer la educación inicial no depende únicamente de la disponibilidad de recursos, sino también de la capacidad de construir relaciones de confianza, promover el aprendizaje colectivo y reconocer el papel fundamental de quienes acompañan el desarrollo de niñas y niños desde los primeros años de vida.
Mitã Arandu es un proyecto de Children Believe Paraguay en alianza con ChorogUsan for Children y financiado por la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koica), en asocio con Fundación Alda y en articulación con el Ministerio de Educación y Ciencias.