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Mirlei: la niña que descubrió el poder de su voz para proteger a otros

Cuando una niña o un niño conoce sus derechos, también descubre que tiene la capacidad de transformar su entorno. En Limpio Sur, niñas, niños y adolescentes como Mirlei participan en espacios donde aprenden a reconocer situaciones de violencia, acompañar a otros y convertirse en referentes dentro de sus comunidades.

Aprender sobre derechos para cambiar miradas

Mirlei tenía apenas 12 años cuando comenzó a participar como «Agente Lila» del Programa Limpio Sur. Lo que inicialmente parecía un espacio más de formación terminó convirtiéndose en una experiencia que transformó profundamente su manera de comprender las relaciones, la convivencia y la protección de niñas, niños y adolescentes.

«Lo que más me gusta es entender y comprender lo que son los derechos y poder ayudar a niñas, niños y adolescentes que necesitan ayuda», cuenta.

A través de talleres, encuentros y actividades, comenzó a aprender sobre violencia, crianza respetuosa, igualdad y mecanismos de protección. Pero, sobre todo, empezó a cuestionar situaciones que durante mucho tiempo fueron consideradas normales dentro de algunos hogares y comunidades.

«Me enseñó que mi mamá, como madre, tiene derecho a educarme y disciplinarme, pero yo, como niña, tengo derecho a no ser maltratada ni violentada». Ese aprendizaje trascendió los espacios del Programa. Mirlei comenzó a conversar con sus hermanos mayores sobre la importancia del respeto, la forma de acompañar a sus hijos y la necesidad de dejar atrás prácticas de crianza basadas en la violencia.

Para ella, uno de los mayores desafíos sigue siendo cambiar una cultura donde los golpes, los gritos o el maltrato verbal todavía pueden ser vistos como formas aceptables de educación.

«Tenemos inculcada una cultura en la que la violencia y el maltrato son cosas normales. Entonces explicar a madres y padres que los golpes no son una forma de educación… eso es lo más difícil».

Una voz que decidió actuar

La formación recibida no quedó solamente en aprendizajes personales. Durante su participación como Agente Lila, Mirlei identificó situaciones de violencia que afectaban a otros niños y decidió actuar.

En uno de los casos, acompañó a una víctima para acercarse a personas adultas de confianza y buscar apoyo. En otro, la situación era más compleja: un niño sufría violencia constante dentro de su hogar y tenía miedo de hablar.

Cuando sintió que los adultos no estaban reaccionando, Mirlei decidió tomar la iniciativa. Llamó al 147 para denunciar la situación y contribuir a activar los mecanismos de protección correspondientes.

Hoy, ese niño vive con una nueva familia. «Actualmente él está viviendo muy feliz», expresa Mirlei.

Detrás de esa frase hay una decisión enorme para una adolescente que entendió que su voz podía convertirse en una herramienta para proteger a alguien más.

Liderar desde la empatía

Actualmente, las niñas, los niños y adolescentes que antes participaban como Agentes Lila forman parte de los Comités de Derechos impulsados en las escuelas, en articulación con el Ministerio de Educación y Ciencias.

Mirlei continúa formando parte de este proceso. En 2025 fue elegida delegada de su curso y participó activamente en el primer encuentro de niñas y niños organizados de la Red de Escuelas de Limpio Sur.

Asume este rol con orgullo, pero también con responsabilidad: «Si veo a mis compañeros haciendo bullying, debo acercarme a ellos, y no simplemente decirles que eso está mal, sino hacerles entender que está mal».

Para ella, muchas conductas de discriminación o violencia nacen de aprendizajes adquiridos en otros espacios. Burlarse del aspecto físico de alguien, discriminar o humillar puede parecer algo pequeño para quien lo hace, pero puede tener consecuencias profundas para quien lo recibe.

«Para ellos puede ser nada, pero para la otra persona puede llegar a ser todo».

Un sueño que nace de ayudar a otros

El camino recorrido también transformó la manera en que Mirlei imagina su futuro. Sueña con estudiar Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Buenos Aires y crear una fundación para ayudar a otras personas a conocer sus derechos.

Antes de finalizar la entrevista, comparte una reflexión que resume lo aprendido durante este proceso: «Los sueños son como un jardín y nosotros estamos del otro lado de la ventana. Para llegar a ellos es cuestión de abrir la ventana y salir».

Porque para que una niña o un niño pueda empezar a soñar, primero necesita sentirse seguro, escuchado y protegido.

El Programa de Desarrollo Comunitario centrado en la Niñez de Limpio Sur es una iniciativa de Children Believe Paraguay, implementada en alianza con Fundación Alda, con el apoyo del Fondo de Taiwán para la Niñez y las Familias (TFCF).

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