Algunas niñas y niños están comenzando a formar palabras; otros ya trabajan con oraciones. Algunos necesitan volver sobre un aprendizaje y otros están preparados para avanzar. En las escuelas donde implementamos la metodología Alda Educa, esas diferencias no son un problema, sino el punto de partida para acompañar mejor a cada estudiante. Tres alianzas con empresas nos permiten llevar esta manera de enseñar y aprender a escuelas de Limpio y Villa Hayes.
En una de las aulas acompañadas por nuestros proyectos, un silabario móvil puede ayudar a construir una palabra. En otra actividad, una imagen puede convertirse en el punto de partida para formar una oración. En otros espacios aparecen cuentos, juegos, texturas, sonidos o materiales que invitan a explorar.
Las propuestas son diferentes porque también lo son las niñas y los niños que participan de ellas. Esa es la idea que atraviesa «Educando con Raíces», desarrollado junto a Raíces Real Estate; «Construyendo Futuros», en alianza con VMA Siderúrgica S.A.; y «Alda Educa con Fundación Itaú», tres proyectos distintos que tienen algo esencial en común: implementan la metodología Alda Educa.
Empezar por saber dónde está cada estudiante
Acompañar un aprendizaje requiere primero comprenderlo. Por eso, nuestra metodología parte de observar, evaluar y conocer qué habilidades ya desarrolló cada estudiante y cuáles necesita seguir trabajando. Esa información permite que los docentes organicen mejor la enseñanza y propongan actividades acordes con los distintos momentos del aprendizaje.
En Educando con Raíces, por ejemplo, la estrategia de lectoescritura por niveles se implementa adaptándose a los contextos de las escuelas, con planificaciones y materiales específicos para distintos niveles. En 2025, el proyecto llegó a 4 673 estudiantes de 16 instituciones educativas de Limpio y acompañó a 131 docentes.
En Construyendo Futuros, 17 docentes trabajaron con herramientas para atender distintos ritmos y necesidades: ajustes razonables, enseñanza en el nivel adecuado, comprensión lectora y materiales organizados según las habilidades de lectura y escritura. El proyecto alcanzó durante 2025 a 405 estudiantes de Villa Hayes.
Alda Educa con Fundación Itaú también comienza por conocer los aprendizajes. Más de 510 estudiantes participaron en 2025 de una valoración en Comunicación que permitió orientar las intervenciones posteriores. Durante el año, el proyecto acompañó a más de 600 niñas, niños y adolescentes y a 13 docentes.
Pero los números cuentan solamente una parte de la historia.
Cuando aprender también significa volver a sentirse capaz
Durante nuestros acompañamientos de 2026 encontramos algo que explica muy bien por qué este trabajo importa: en los espacios de lectoescritura por niveles, algunos grupos necesitan más tiempo; los docentes vuelven sobre determinadas actividades, ajustan una sesión o incorporan otras estrategias, y otros grupos avanzan más rápido.
No buscamos que todos recorran exactamente el mismo camino, sino que todos tengan la posibilidad de avanzar.
En agosto, nuestro equipo observó que estos espacios no solamente estaban produciendo progresos en los aprendizajes. Niñas y niños los vivían como momentos agradables, esperaban «el día de niveles» y comenzaban a experimentar algo fundamental para seguir aprendiendo: sentirse capaces.
En Construyendo Futuros, acompañamos actividades que iban desde formar palabras a partir de imágenes y utilizar silabarios móviles hasta construir progresivamente oraciones. En Alda Educa con Fundación Itaú, docentes acompañaban a más de 120 estudiantes desde habilidades iniciales hasta aprendizajes de lectura y escritura cada vez más complejos.
Ahí aparece uno de los principales aportes de Alda Educa: transformar la información sobre los aprendizajes en decisiones concretas dentro del aula.
Una respuesta concreta a un desafío de país
Los datos nacionales ayudan a comprender la dimensión de esta tarea. PISA 2025 encontró que el 24 % de los estudiantes paraguayos de 15 años alcanzó al menos el nivel 2 de competencia lectora. Años antes, el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) 2019 había mostrado que el 18,8 % de los estudiantes paraguayos de sexto grado alcanzaba el nivel mínimo de desempeño establecido por UNESCO para lectura.
Para nosotros, estas cifras no definen lo que una niña o un niño puede llegar a hacer, sino que nos recuerdan, sobre todo, cuánto podemos lograr si intervenimos antes, si conocemos las necesidades de aprendizaje, si acompañamos a quienes enseñan y si generamos oportunidades para que cada estudiante pueda progresar.
Por eso nuestro trabajo no termina en una capacitación. Acompañamos a los docentes dentro de sus escuelas, revisamos prácticas, observamos avances y dificultades, adaptamos materiales y pensamos juntos nuevas estrategias.
En Educando con Raíces, los acompañamientos realizados durante agosto permitieron identificar avances particularmente entre estudiantes que requerían mayor apoyo y trabajar junto a los docentes alternativas para hacer el aprendizaje más accesible y significativo.
También entendemos que aprender va mucho más allá de completar una ficha. En nuestros proyectos incorporamos juego, arte, exploración y experiencias sensoriales porque la curiosidad, la expresión y la participación también son parte del proceso educativo. En 2025, 1 952 estudiantes participaron de estas experiencias en Educando con Raíces y más de 256 lo hicieron en Alda Educa con Fundación Itaú.
Empresas que eligen invertir en educación
Nada de esto ocurre en solitario; Raíces Real Estate, VMA Siderúrgica S.A. y Fundación Itaú hicieron posible que la metodología Alda Educa llegue a diferentes comunidades educativas mediante alianzas construidas alrededor de un propósito común.
Este tipo de cooperación permite que la inversión social empresarial vaya más allá de una acción puntual. Significa sostener procesos, acompañar a docentes, producir materiales, evaluar aprendizajes, mejorar espacios y generar condiciones para que las capacidades permanezcan en las escuelas.
En Educando con Raíces trabajamos además con los equipos directivos y con actores del sistema educativo local para que las estrategias puedan proyectarse más allá de una actividad o un año de implementación.
En Construyendo Futuros, la alianza permitió integrar enseñanza, acompañamiento docente, mejores condiciones escolares y educación ambiental.
Y en Alda Educa con Fundación Itaú, evaluaciones, formación, seguimiento en aula y recursos pedagógicos fueron construyendo un proceso sistemático de mejora con un propósito muy concreto: que más estudiantes puedan leer, escribir, expresarse y aprender con seguridad y confianza.
Porque detrás de una mejora en lectura o escritura hay mucho más que un resultado; hay una niña que se anima a participar, un niño que descubre que puede resolver una actividad que antes le parecía difícil, una docente que encuentra otra manera de explicar, una escuela que cuenta con más herramientas para responder a la diversidad de sus estudiantes, y también empresas que deciden que parte de su compromiso con el país puede convertirse en educación.
Cuando esas capacidades se encuentran y trabajan juntas, el cambio deja de ser una aspiración abstracta y empieza a suceder donde realmente importa: en las aulas, en las escuelas y en la vida de cada niña y niño.
En Fundación Alda, junto a Raíces Real Estate, VMA Siderúrgica S.A. y Fundación Itaú, seguimos apostando por esas alianzas que hacen posible transformar vidas con educación.
